jueves, 25 de noviembre de 2010

LA DIABETES Y EL EJERCICIO.




¿Qué es la diabetes?

La diabetes es una enfermedad en la cual los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre se elevan y exceden los valores normales. La glucosa es producida por el cuerpo, empleando los alimentos ingeridos. La insulina, una hormona producida por el páncreas (órgano situado en el abdomen), transporta la glucosa desde el flujo sanguíneo hasta las células donde se utiliza para producir energía. La diabetes ocurre cuando el azúcar se acumula en la sangre en vez de entrar a las células.

Cuando los niveles de glucosa se elevan demasiado, pueden afectar los vasos sanguíneos, los nervios y otros órganos del cuerpo y también pueden acortarle la vida.

¿Por qué es el ejercicio tan importante para las personas que tienen diabetes?

La actividad física es como un "arma secreta" que ayuda a combatir la diabetes. Cuando la persona hace ejercicio, aumenta la susceptibilidad del cuerpo a la insulina. Es decir, que usted necesita menos insulina para manejar la diabetes. Para la mayoría de gente que tiene diabetes, el tomar una caminada todos los días puede reducir la cantidad de medicamento que tienen que tomar para controlar el azúcar en la sangre.

Los beneficios del ejercicio para las personas que tienen diabetes.

Reduce el azúcar en la sangre, la presión sanguínea y el colesterol

Mejora la circulación

Reduce la necesidad de insulina y medicamentos a tomar

Evita el aumento de peso y estimula la pérdida de peso (el exceso de grasa en el cuerpo puede empeorar la diabetes)

Refuerza el corazón, los músculos y los huesos

Mejora la fuerza, flexibilidad y resistencia

Mejora la función cerebral y el estado de ánimo

Reduce la tensión nerviosa (estrés)





¿Cómo puede empezar una rutina de ejercicio?

Antes de comenzar una rutina de ejercicio, el personal médico encargado de su salud tendrá que evaluarle el corazón, los riñones, los pies y el sistema nervioso para verificar que está suficientemente saludable para emprender un régimen de actividad física. Es posible que algunos tipos de actividad no sean adecuados para usted. Por ejemplo, si tiene problemas neurológicos en los pies, el médico puede recomendarle un tipo de ejercicio que no ponga presión en los pies.

Para comenzar a hacer ejercicio, comience lentamente para dejar que el cuerpo se acostumbre. Comience por caminar unos 5 a 10 minutos, bien sea afuera o en una máquina de ejercicio, y poco a poco, aumente unos minutos más cada semana. Cuando el cuerpo se le acostumbre a caminar, puede agregar nuevas actividades, tales como nadar, montar en bicicleta, bailar o clases de ejercicios aeróbicos.

¿Qué debe saber sobre los medicamentos para la diabetes y el ejercicio?

Debe tomarse el nivel de la glucosa sanguínea antes y después del ejercicio, especialmente si toma insulina o medicamentos por boca para bajar el azúcar en la sangre. El ejercicio cambia la forma en que el cuerpo reacciona a la insulina y esto puede causar alteraciones extremas en los niveles de azúcar (híperglucemia e hipoglucemia). Estas son condiciones serias pero se pueden evitar con el control apropiado. El temor a estas condiciones no debe hacer que evite el ejercicio.

Como el ejercicio ayuda a bajar el azúcar en la sangre, es posible que tenga que ajustar la dosis de los medicamentos para la diabetes a medida que progresa en su programa de ejercicio.

Los niveles de glucosa en la sangre y el ejercicio

Si tiene un nivel de azúcar en la sangre de 300 mg/dL o más antes de hacer ejercicio, no debe hacerlo porque el azúcar puede subirle aún más.

Si tiene un nivel de azúcar en la sangre de menos de 100 mg/dL antes de hacer ejercicio, debe comer algo.

¿Qué debe hacer con esta información?

La actividad física es importante para todos, especialmente para quienes tienen que vivir con diabetes. Hable con su médico acerca del mejor tipo de ejercicio para usted y escoja una actividad que le gusta para que pueda perseverar en ella. Una rutina de ejercicio y una dieta saludable ha de mejorar el control de su diabetes y su calidad de vida.





lunes, 15 de noviembre de 2010

SÍNDROME METABÓLICO, PRESIÓN ARTERIAL Y COLESTEROL MALO. FULMINANTES PARA SU VIDA!




El síndrome metabólico es un grupo de factores de riesgo que aumentan su probabilidad de contraer una enfermedad cardíaca, sufrir un derrame cerebral, y diabetes. Esta herramienta usa las normativas nacionales ATP III para evaluar el síndrome metabólico. Es importante que consulte con su médico acerca de su situación

ATP III es un informe preparado por el Programa Nacional de Educación sobre el Colesterol (NCEP, por sus siglas en inglés), que ofrece normativas en cuanto a prevenir, detectar, evaluar y tratar el colesterol sanguíneo alto.

Usted puede presentar el síndrome metabólico si tiene tres o más de estos factores de riesgo:
• Circunferencia grande de cintura (obesidad abdominal)
Hombres: circunferencia de la cintura de 40 pulgadas o más
Mujeres: circunferencia de la cintura de 35 pulgadas o más

• Presión arterial alta
130/85 mm de Hg o mayor

• Azúcar sanguíneo en ayunas alto
Glucosa en ayunas de 100 mg/dl o más

• Triglicéridos altos
150 mg/dl o más

• Colesterol HDL (bueno) bajo
Menos de 40 mg/dl para los hombres
Menos de 50 mg/dl para las mujeres

Además, no fume. El hábito de fumar es un factor de riesgo para el síndrome metabólico.

La manera más segura y mejor de prevenir o tratar el síndrome metabólico consiste en cambiar sus hábitos: perder peso, aumentar la actividad física y comer correctamente. Los medicamentos también ayudan a algunas personas.

Su médico debe hacerle exámenes periódicos del peso, las concentraciones sanguíneas de azúcar, la presión arterial y los valores de colesterol para verificar que sus cambios en la dieta y la actividad física están logrando resultados. Si sus factores de riesgo no mejoran, es posible que deba tomar también medicamentos.
Se han identificado varios factores de riesgo de sufrir un ataque cardíaco o morir debido a enfermedad cardíaca. Algunos de ellos pueden cambiarse, pero otros no.

¿Cuáles son los factores mayores de riesgo que no pueden cambiarse?
• Aumento de la edad
• Sexo masculino
• Herencia (incluída la raza)

¿Cuáles son los factores mayores de riesgo que usted puede afectar al cambiar su estilo de vida o tomar sus medicamentos?
• Hábito de fumar
• Colesterol sanguíneo elevado
• Presión arterial alta
• Inactividad física
• Sobrepeso u obesidad
• Azúcar sanguínea

Cuantos más factores de riesgo presente, mayor será su probabilidad de contraer enfermedad cardíaca. Además, cuanto más alto sea el nivel de cada factor de riesgo, mayor será el riesgo. Al disminuir estos factores de riesgo, usted puede reducir su riesgo de contraer enfermedad cardíaca.
La presión arterial alta aumenta la tensión en su organismo — especialmente en su corazón, vasos sanguíneos y riñones; aumenta su riesgo de derrame cerebral, ataque cardíaco, insuficiencia renal e insuficiencia cardíaca.

Cuando la presión arterial alta coexiste con la obesidad, el hábito de fumar, las concentraciones sanguíneas altas de colesterol o la diabetes, el riesgo de un ataque cardíaco o derrame cerebral aumenta varias veces.

La presión arterial sistólica es el primer número, el de arriba, usado para indicar la presión arterial. Por ejemplo, si su presión arterial es de 117/76, su presión arterial sistólica es de 117.

La presión arterial diastólica es el segundo número, el de abajo, usado para indicar la presión arterial. Por ejemplo, si su presión arterial es de 117/76, su presión arterial diastólica es de 76.

Medidas para reducir mi presión arterial
Usted puede ayudar a reducir su presión arterial tomando las siguientes medidas:
• Perder peso
• Aumentar la actividad física
• Limitar su ingestión de sal
• Limitar la cantidad de alcohol que bebe
• No fumar
• Tomar sus medicamentos, si se los ha recetado su médico.

La presión arterial alta aumenta la tensión en su organismo — especialmente en su corazón, vasos sanguíneos y riñones; aumenta su riesgo de derrame cerebral, ataque cardíaco, insuficiencia renal e insuficiencia cardíaca.

Cuando la presión arterial alta coexiste con la obesidad, el hábito de fumar, las concentraciones sanguíneas altas de colesterol o la diabetes, el riesgo de un ataque cardíaco o derrame cerebral aumenta varias veces.

La presión arterial sistólica es el primer número, el de arriba, usado para indicar la presión arterial. Por ejemplo, si su presión arterial es de 117/76, su presión arterial sistólica es de 117.

La presión arterial diastólica es el segundo número, el de abajo, usado para indicar la presión arterial. Por ejemplo, si su presión arterial es de 117/76, su presión arterial diastólica es de 76.

Medidas para reducir mi presión arterial
Usted puede ayudar a reducir su presión arterial tomando las siguientes medidas:
• Perder peso
• Aumentar la actividad física
• Limitar su ingestión de sal
• Limitar la cantidad de alcohol que bebe
• No fumar
• Tomar sus medicamentos, si se los ha recetado su médico.

Cuanto más alto sean sus valores de colesterol sanguíneo total y colesterol LDL (malo), tanto mayor es su riesgo de contraer enfermedad cardíaca. Las concentraciones altas de colesterol ocurren si su cuerpo produce demasiado colesterol o si usted come demasiadas grasas saturadas. Los valores altos de colesterol total, colesterol LDL y/o triglicéridos aumentan su riesgo de ataque cardíaco. También causan la formación de depósitos grasos (placa) en las arterias con el resultado de que éstas se estrechan.

Para el colesterol HDL (bueno), cuanto mayor sea el número, menor es su riesgo de enfermedad cardíaca. El colesterol HDL (bueno) le protege contra la enfermedad cardíaca, y ayuda a evitar los depósitos grasos (placa) en sus arterias. Cuanto mayor sea su colesterol HDL, tanto mejor.

Los triglicéridos elevados también son un factor de riesgo independiente para la enfermedad cardíaca. Los valores altos de triglicéridos pueden ser causados por: obesidad o el sobrepeso, la inactividad física, el hábito de fumar cigarrillos, el exceso de alcohol y las dietas ricas en carbohidratos (>60% de ingestión de energía). Las personas con síndrome metabólico a menudo presentan concentraciones altas de triglicéridos.

Medidas para controlar el colesterol
Si su médico decide que usted corre un riesgo particularmente alto, le puede recomentar reducir las concentraciones sanguíneas de colesterol (y especialmente del colesterol LDL) usando medicamentos. La reducción del colesterol sanguíneo normalmente significa cambiar sus hábitos de comidas, perder peso y tomar sus medicamentos.


martes, 19 de octubre de 2010

POR FAVOR CUIDE SU CORAZÓN.





El corazón humano puede compararse al motor de un auto: ambos son fuentes de alimentación que mantienen cuerpos en movimiento. El corazón actúa como una bomba que impulsa la sangre hacia los órganos, tejidos y células del organismo.

La sangre bombeada por el corazón suministra oxígeno y nutrientes a cada célula y recoge el dióxido de carbono y las sustancias de desecho producidas por esas células. Pero si el flujo de sangre al corazón disminuye o se detiene o el ritmo de los latidos se altera, podría peligrar la vida. Como sucede con el motor de un auto, la forma en que se trate el corazón determinará cuánto tiempo funcionará y de qué manera.

«Muchas personas cuidan mejor de su auto que de su cuerpo», comenta el doctor Denton A. Cooley, fundador, presidente y cirujano en jefe del Instituto del Corazón en Texas. «Se preocupan por cambiar el aceite, realizar la afinación periódica y utilizar la gasolina apropiada. Pero cuando se trata de su propio cuerpo, lo alimentan con comidas que contienen mucha grasa y sal, fuman y no hacen ejercicio en forma regular. Los adelantos médicos no pueden erradicar las enfermedades cardiovasculares. La buena salud depende en gran medida de que la gente haga de su parte.»

Las enfermedades cardiovasculares son aquellas que afectan al corazón o a los vasos sanguíneos. Aunque se han tomado medidas para informar a la gente sobre sus causas y su prevención siguen siendo la principal causa de muerte en los Estados Unidos tanto en hombres como mujeres. Las enfermedades cardiovasculares matan a una persona cada 34 segundos en los Estados Unidos, es decir, casi 2.400 personas por día, más que el cáncer, la diabetes y los accidentes juntos. Nuevos estudios y métodos de tratamiento han reducido el número de muertes por enfermedad cardiovascular pero no así el número de gente afectada.

Ciertos factores influyen significativamente en las probabilidades de que una persona padezca una enfermedad cardiovascular. Son los denominados «factores de riesgo». Algunos factores de riesgo pueden ser controlados pero otros no.

«Aunque no es posible controlar factores de riesgo tales como el sexo, la edad y la herencia, sí es posible cambiar los factores de riesgo relacionados con el estilo de vida, a fin de prevenir o retrasar la aparición de una enfermedad cardiovascular», dice el doctor Cooley. «Los estudios médicos demuestran que es posible reducir el riesgo cardiovascular si se come una dieta baja en grasa, sal y colesterol, no se consume ningún tipo de tabaco, se hace ejercicio por lo menos tres veces por semana, se mantiene un peso sano y se reduce la presión arterial.»

Factores de riesgo cardiovascular
El ejercicio —o la falta de ejercicio— desempeña un papel importante en nuestra salud. Los estudios demuestran que debemos hacer ejercicio aeróbico (tal como caminatas rápidas, trote o ciclismo) por lo menos tres veces por semana durante 30 minutos para fortalecer el corazón. Además, los estudios médicos demuestran que períodos cortos de ejercicio físico que juntos sumen 30 minutos por día son tan beneficiosos para la salud como lo son 30 minutos continuos de ejercicio.

«Una de las mejores medidas que podemos tomar para mejorar la salud es comer alimentos de bajo contenido graso y hacer ejercicio con regularidad», dice el doctor Cooley. «El ejercicio quema calorías, reduce el apetito, la presión arterial y el estrés y eleva los niveles de HDL (el "colesterol bueno"). También mejora la figura y nos hace sentir mejor. Es casi demasiado sencillo.»

También es posible reducir el riesgo cardiovascular con sólo implementar unos pocos cambios sensatos en la dieta. Los hábitos sanos para el corazón incluyen limitar el consumo diario de sal a un máximo de una cucharadita (6 gramos), que equivale a 2.400 miligramos de sodio. (Las personas que sufren de presión arterial alta posiblemente deban limitar aún más su consumo de sal.)

La dieta debe consistir principalmente en fruta, verdura, cereales, carnes magras y pescado. Se aconseja reducir el consumo de grasa (especialmente grasa saturada) y colesterol (carnes rojas grasas, leche entera, quesos elaborados con leche entera, huevos, platos a base de crema y postres que contengan mucha grasa).

«Es posible reducir el nivel de colesterol en sangre entre un cinco y un diez por ciento comiendo una dieta sana para el corazón, es decir, consumiendo más fibra alimentaria y menos grasa y colesterol», dice el doctor Cooley. «Cuando comemos alimentos ricos en fibra, nos sentimos satisfechos y comemos menos alimentos altos en calorías, grasa y colesterol.»

El consumo de alcohol también afecta al corazón. Los estudios médicos demuestran que el consumo diario de una cantidad moderada de alcohol protege de las enfermedades cardiovasculares y los ataques cardíacos. Según los expertos, el consumo moderado es un promedio de una o dos bebidas por día para los hombres y de una bebida por día para las mujeres. Una bebida se define como 1,5 onzas líquidas (44 ml) de bebidas espirituosas de una graduación alcohólica de 40° (80 proof) (tales como whisky americano o escocés, vodka, ginebra, etc.), 1 onza líquida (30 ml) de bebidas espirituosas de una graduación alcohólica de 50° (100 proof), 4 onzas líquidas (118 ml) de vino o 12 onzas líquidas (355 ml) de cerveza. Pero el excederse de un consumo moderado de alcohol puede ocasionar problemas relacionados con el corazón, tales como presión arterial alta, accidentes cerebrovasculares, latidos irregulares y cardiomiopatía (enfermedad del músculo cardíaco).

Además, una bebida típica tiene entre 100 y 200 calorías. Las calorías del alcohol a menudo aumentan la grasa corporal, lo cual puede a su vez aumentar el riesgo cardiovascular. No se recomienda que las personas que no beben comiencen a hacerlo ni que los que ya beben aumenten su consumo de alcohol.

El estrés es otro factor que puede afectar al corazón. Las personas que sufren de una enfermedad cardiovascular a menudo dicen sentir dolor en el corazón durante situaciones de estrés emocional. También es más probable sufrir un ataque cardíaco en momentos de estrés, porque el corazón se acelera y aumenta la presión arterial. Cuando esto sucede, el corazón necesita más oxígeno.

El estrés también puede dañar las arterias debido a una mayor producción de hormonas y un aumento del flujo sanguíneo durante la respuesta al estrés. Al cicatrizarse las paredes de las arterias éstas aumentan en grosor, facilitándose así la acumulación de placa la cual estrecha la arteria. Esto no quiere decir que el estrés cause enfermedades cardiovasculares, pero los investigadores opinan que puede agravarlas.

«La mayoría de nosotros nos consideramos sanos si no sentimos síntomas de enfermedad. Sin embargo, a veces el primer síntoma aparente de enfermedad cardiovascular es un ataque cardíaco», dice el doctor Cooley. «Cuando comienzan a aparecer los síntomas de enfermedad cardiovascular, el daño ya se ha producido. Por eso es importante saber cuáles son los factores de riesgo cardiovascular y tomar las medidas necesarias para reducir ese riesgo. Con sólo controlar uno o más factores de riesgo, es posible añadir meses y posiblemente años a nuestra vida.»


domingo, 3 de octubre de 2010

PUEDE EL ESTRES PROVOCAR CALVICIE PREMATURA?






Daniel K. Hall Flavin, MD

Sí, el estrés y la pérdida del cabello puede estar relacionado.

Hay tres tipos de pérdida del cabello que puede estar asociada con altos niveles de estrés son:

La alopecia areata. Una variedad de factores que se cree que causa la alopecia areata, posiblemente incluyendo el estrés grave. Con la alopecia areata, los glóbulos blancos atacan el folículo del pelo, deteniendo el crecimiento del cabello y la toma de caída del cabello.
efluvio telógeno. En esta condición, el estrés emocional o físico lleva una gran cantidad de pelo que crece en una fase de reposo. Dentro de unos meses, los pelos afectados se pueden caer repentinamente cuando simplemente peinarse o lavarse el pelo.
La tricotilomanía. Tricotilomanía (trik-oh-oh-hasta-MAY-nee-uh) es una necesidad irresistible de arrancarse el cabello de su cuero cabelludo, cejas u otras áreas de su cuerpo. Tirar del pelo puede ser una manera de lidiar con sentimientos negativos o incómodos, como el estrés, la ansiedad, tensión, soledad, fatiga o frustración.

El estrés y la pérdida del cabello no tiene que ser permanente. Si usted recibe su estrés bajo control, su pelo vuelve a crecer. Asegúrese de hablar con su médico si usted nota pérdida de cabello en parches o repentina o más de pérdida de cabello al peinarse o costumbre de lavarse el pelo. La pérdida repentina del pelo puede indicar una condición médica subyacente que requiere tratamiento. Si es necesario, su médico puede sugerirle opciones de tratamiento para la pérdida del pelo también. Y si los esfuerzos para manejar su estrés por su cuenta no funciona, hable con su médico acerca de técnicas de manejo del estrés.

SIGUIENTE PREGUNTA.

¿Puedo utilizar el yoga para bajar de peso?

Respuesta
de Donald Hensrud, MD

No ha habido una gran cantidad de investigación sobre el yoga para la pérdida de peso. En general, sin embargo, la actividad física es mejor para prevenir el aumento de peso que para promover la pérdida de peso, y parece que esto se aplica también al yoga. La mayoría de los tipos de yoga no tiene el mismo nivel de energía de quema de calorías al igual que el ejercicio aeróbico. Considere la posibilidad de que una persona de 150 libras se quema 240 calorías en una hora de yoga regulares, en comparación con 360 calorías por una hora de ejercicios aeróbicos.

Sin embargo, cualquier actividad es buena actividad. Yoga podrás dejar de moverte, después de todo, y puede proporcionar beneficios para la salud como la mejora de los niveles de lípidos en la sangre y mejora el estado de ánimo.

La actividad física regular debe ser parte de cualquier pérdida de peso o un plan de control de peso. Para bajar de peso, que desea reducir las calorías que consume en un (comer) y aumentar las calorías que salen (actividad física). Si desea utilizar el yoga para la pérdida de peso, el juego inteligente es incluirlo en un plan de ejercicios que incluye actividades aeróbicas, como bicicleta, correr o nadar, que se queman más calorías.

domingo, 5 de septiembre de 2010

EL IMPACTO DE LOS ALIMENTOS AZUCARADOS DENTRO DE NUESTRO CUERPO.




Mis mas sentidas disculpas por haber estado fuera por unas semanas. Retomamos de nuevo nuestra línea de artículos esperando como siempre, que abonen a un cambio en nuestras formas de vida que indudablemente, ponen en peligro nuestra salud y la de nuestras familias.

El viejo mito de que al comer algo dulce se produce una considerable subida y después una bajada de los niveles de azúcar en la sangre ha quedado desmentido gracias a los descubrimientos científicos sobre los efectos fisiológicos de los alimentos en los niveles sanguíneos de azúcar. Se han ideado nuevas formas de medir la reacción del azúcar presente en la sangre frente a diversos alimentos; esto tiene consecuencias en materia de prevención y control de trastornos como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiacas, y ha revolucionado las dietas en el mundo del deporte, ya que permite saber qué alimentos se deben consumir unas horas antes de hacer ejercicio.
El índice glucémico (IG)
El índice glucémico (IG) sirve para evaluar los efectos de los alimentos en los niveles sanguíneos de azúcar. Cuando se ingeririeren alimentos ricos en carbohidratos se produce un aumento, y una posterior disminución, del nivel de azúcar en la sangre (glucemia), lo que se conoce como la respuesta glucémica. La respuesta glucémica del organismo frente a la ingestión de diversos alimentos que contienen carbohidratos puede ser comparada con la respuesta producida con respecto al efecto que produce un alimento estándar, como el pan blanco o la glucosa. La medida que resulta de esta comparación se denomina índice glucémico.

La puntuación en una escala de 1 a 100 indica el aumento de los niveles de azúcar en la sangre después de ingerir una ración de alimento que contenga 50 gr de carbohidratos. Una ración de 50 gr de glucosa pura es el estándar que se utiliza actualmente como base para establecer las comparaciones. Los alimentos que se descomponen rápidamente durante la digestión como, por ejemplo, el arroz, presentan los índices glucémicos más elevados. Provocan una subida de los niveles de azúcar mayor y más rápida que los alimentos con un IG bajo. Estos últimos, entre los que se encuentran las alubias, se descomponen más lentamente, desprendiendo glucosa de forma gradual al flujo sanguíneo.



Son numerosos los factores que influyen en el grado y la duración de la respuesta glucémica. La reacción depende, por ejemplo, del tipo de azúcar presente en los alimentos (si es sacarosa, azúcar común, lactosa, fructosa, glucosa u otro azúcar) y de la naturaleza y la forma del almidón (algunos son más digestivos que otros). Otros aspectos que determinar la respuesta son la forma de cocinar, los métodos de procesado empleados y la cantidad de otros nutrientes, como grasas y proteínas que contiene el alimento. Además, no todas las personas tienen el mismo metabolismo; la hora del día en que se ingieren los carbohidratos también puede hacer variar la respuesta glucémica.

Sorpresas en torno al IG
El descubrimiento del índice glucémico trajo consigo una serie de sorpresas. Originalmente, se creía que los alimentos con carbohidratos complejos, como el pan, el arroz y las patatas, se digerían lentamente, produciendo un aumento gradual de los niveles sanguíneos de azúcar. Sin embargo, ahora se sabe que muchos alimentos ricos en almidón se digieren y absorben muy rápidamente. Se trata de alimentos con un elevado IG. Por el contrario, cantidades moderadas de muchos alimentos dulces (ricos en sacarosa), como los productos de confitería, no producen grandes aumentos del nivel de azúcar en la sangre, como siempre se había creído. De hecho, los alimentos que contienen sacarosa provocan una respuesta glucémica de moderada a reducida, menor que la que producen alimentos como el arroz.
Implicaciones para la salud



El hallazgo de la respuesta glucémica puede tener implicaciones con respecto a varios trastornos como la diabetes, el exceso de peso y la obesidad, y las enfermedades cardiacas, ya que los resultados de algunos estudios sugieren que los alimentos con bajo IG contribuyen a controlar la sensación de hambre, el apetito y los niveles de azúcar en la sangre


Una de las implicaciones más importantes del factor IG está relacionada con la diabetes. Un mayor consumo de alimentos con un IG bajo en vez de alto, conlleva una digestión más lenta de los almidones y azúcares, y una absorción más progresiva del azúcar en el flujo sanguíneo. Se sabe que esto ayuda a regular los niveles sanguíneos de azúcar, aunque aún no se dispone de estudios a largo plazo sobre los beneficios generales para la salud. En otros tiempos, se prohibía a los diabéticos el consumo de azúcar porque se pensaba que éste aumentaba la glucemia muy rápidamente. Actualmente, se recomienda un consumo moderado ya que el azúcar contenido en una comida tiene un impacto mínimo en los niveles sanguíneos de azúcar o en la concentración de insulina.


Generalmente, es aconsejable que las personas con diabetes no insulinodependiente pierdan peso, y los alimentos con bajo IG pueden resultar útiles ya que proporcionan una sensación de saciedad. Una dieta compuesta principalmente de alimentos ricos en carbohidratos y con bajo IG suele, además, contener pocas grasas, lo que facilita el control del peso.


Al parecer, una alimentación basada fundamentalmente en alimentos con bajo IG también puede reducir el riesgo de padecer otras afecciones como enfermedades cardiacas e hipertensión, aunque los resultados al respecto no son concluyentes. La insulina, una hormona necesaria para metabolizar los hidratos de carbono, tiene un efecto considerable en la incidencia de muchas enfermedades. Se cree que los niveles elevados de insulina son uno de los muchos factores que causan el desarrollo de las enfermedades cardiacas y la hipertensión. Una dieta rica en alimentos con un IG reducido contribuiría a hacer disminuir los niveles altos de insulina.


El factor IG también desempeña un papel relevante en cuanto al rendimiento óptimo en el deporte. Para los atletas, el consumo de alimentos con IG alto y moderadamente alto inmediatamente después del ejercicio físico contribuye a reponer las reservas energéticas con más rapidez que los alimentos con bajo IG. Un estudio al respecto sugiere que los alimentos con un IG reducido pueden prolongar la resistencia física, sin embargo, estos resultados no han sido corroborados por otras investigaciones.
La dieta como un todo
Los hallazgos derivados de estudios sobre el IG indican que una dieta baja en grasas compuesta principalmente por alimentos ricos en carbohidratos, y especialmente por alimentos con un IG medio o bajo, puede resultar beneficiosa para la salud. Sin embargo, eEl factor IG no debe utilizarse de forma aislada. Otras consideraciones que deben tenerse en cuenta al elegir una dieta saludable son la cantidad total de carbohidratos, la cantidad y el tipo de grasas, la cantidad y calidad de las proteínas, las fibras alimenticias presentes y los contenidos de vitaminas, sales y minerales de un alimento.


El índice glucémico de algunos alimentos comunes tomando como referencia la glucosa.
Alimentos con bajo IG (IG menor de 55)
Fideos y pasta
Lentejas
Manzana / zumo de manzana
Pera
Naranja/zumo de naranja
Uvas
Yogur desnatado
Pan con frutas desecadas
Alubias
Chocolate
Alimentos con IG intermedio (IG 55-70) (ingerir moderdamente)
Arroz Basmati
Plátano
Copos de avena
Refrescos
Maíz
Piña
Azúcar blanca
Alimentos con alto IG (G.I. > 70) (Limitar su ingestion)
Pan (blanco o integral)
Patata asada
Copos de maíz
Patatas fritas
Miel
Puré de patatas
Arroz blanco (bajo en amilosa o arroz glutinoso)