El secreto de la longevidad y la buena salud es la prevención. Haga los cambios que sean necesarios en su estilo de vida para fomentar la buena salud en el futuro.»
Escribanos con sus preguntas y comentarios a: chobeboy@gmail.com
La obesidad es una enfermedad que afecta ampliamente la vida social, no sólo de los adolescentes, si no de todas las personas que la padecen. Esto lo reflejan los alumnos encuestados al definir el término como discriminación, problemas, depresión, baja autoestima y enfermedad.
Olivareset al.(1999), señalan que la primera prioridad de compra en los niños son los productos dulces y salados, tanto envasados como preparados, que adquieren en los kioscos de sus colegios o de sus alrededores. Esto lo traducen los adolescentes como comida chatarra, manifestando de esta manera que la obesidad se asocia a este concepto, estando presente en todos los grupos estudiados, incluso hacen referencia a las papas fritas, lugares de comida rápida, chocolates. Los comerciales preferidos de los escolares de la publicidad televisiva son los de productos envasados dulces y salados (Olivareset al., 2003).
Según Crovetto, los factores para el cambio del IMC, en los últimos decenios, se debe al sedentarismo y al creciente consumo de grasas y azúcares.
La falta de actividad física real de los niños es evidente Kainet al. (1998). Kainet al. (2001) Es evidemte que las niñas gastan más tiempo en actividades sedentarias que los varones.
En la mayoría de familias salvadoreñas no existe el estimulo ni el acompañamiento para que nuestros niños, sean educados en una cultura mucho mas diferente. Roberto Lainez.
De acuerdo a los estudios realizados por Rice, el nivel de autoestima influye sobre la salud mental, la competencia interpersonal y el ajuste social, el progreso en la escuela, las aspiraciones vocacionales y la delincuencia, en nuestro estudio los adolescentes relacionan la obesidad con una baja autoestima. Ojo con esto, porque determina en muchos casos la personalidad futura de nuestros hijos.
Considerando que actualmente uno de cada cuatro niños o adolescentes es obeso y uno de cada tres está en riesgo de serlo, concuerdo con Burrows; Poniachiket al.(2002) y Mardones, (2003) que es de suma importancia utilizar esta información para educar en forma integral a los adolescentes, estimulándolos a intensificar acciones que conduzcan a mantener estilos de vida saludable, y de esta manera contribuir a disminuir los altos índice de sobrepeso y obesidad existentes.
La obesidad puede definirse en términos de porcentaje de grasa corporal, según el índice de masa corporal (IMC) o teniendo en cuenta los cánones sociales. El peso ideal para la salud puede reflejarse en el IMC; sin embargo, los cánones sociales han dictado una norma de delgadez con un peso corporal inferior para el ideal de la salud.
Ha sido indicado que los factores ambientales pueden estar asociados al sobrepeso y a la obesidad y que condicionan los hábitos de ingesta, destacándose la oferta excedida de productos hipercalóricos, Burrows (2000) y Crovetto (2002), mayor poder adquisitivo, marketing que induce al consumo, trastornos psicológicos reactivos, donde el alimento pasa a ser un sustituto placentero y el desconocimiento.por parte de la población, que la obesidad es una enfermedad asociada a pequeños desbalances mantenidos en el tiempo.
La práctica cada vez mayor de actividades tales como TV, nintendo y computación, que ocupan gran parte del tiempo libre, determinan un gasto calórico mínimo, por lo que se las ha considerado como horas de "inactividad física" Burrows, Olivareset al.(1999) ocupando un porcentaje importante del día de muchos niños y adolescentes. Niños obesos y normales durante la semana gastan mas de tres horas diarias frente al televisor Kainet al.(2001) aumentando el tiempo en días festivos.
La familia juega un rol importante en conductas relacionadas con la ingesta y actividad física, según Burrowset al.(2001). Por otra parte Silvaet al.(2005) indicaron que la ruralidad y el menor acceso a entretención de tipo tecnológica de los estudiantes, menor acceso a una alimentación con alto contenido de materia grasa hace la diferencia en relación a menores índices de obesidad.
La Encuesta Nacional del Deporte efectuada en Chile por DIGEDER 1996, en una muestra de 4300 personas entre 10 y 70 años, reveló que el 83 % de los individuos eran sedentarios, lo que afectaba con mayor intensidad a mujeres de nivel socioeconómico bajo.
Los adolescentes están cambiando su estructura corporal y mental, la imagen corporal de un adolescente está estrechamente relacionada con su peso. La obesidad no es causada necesariamente por comer demasiado, si no por ingerir alimentos altos en calorías y tener una actividad física muy baja. Se ingieren más calorías de las que se queman. La aproximación más efectiva para tratar la obesidad es multifacética, considerando que el problema es ocasionado por múltiples causas (Rice, 2000). Así, la educación para la nutrición será útil para modificar hábitos alimentarios de los adolescentes.
La obesidad en la población adolescente ha tenido un alarmante aumento, siendo la dieta uno de los factores que más ha influido en estos cambios. La dieta se caracteriza por una alta ingesta de grasas, azúcares, alimentos procesados, todo esto estimulado por atractivos mensajes publicitarios que aumentan su consumo.
Mi personal conclusión y recomendación es la siguiente:
“Se debe estimular la actividad física, la buena alimentación de los adolescentes y que debe haber un manejo integrado de este problema”
Regularmente visito otros espacios Fitness, para entrenar, debido a que me gusta constantemente cambiar de escenario. Cuando me estoy ejercitando, como una cuestión de valorar la profesionalidad que reciben algunos clientes, siempre me detengo a ver si están ejecutando bien los ejercicios, mayormente los que conllevan mucho riesgo.
En varias ocasiones he observado como muchos dizque entrenadores, cargan con mucho peso a las clientes del sexo débil. Cuando hablo del género hembra y su debilidad, me refiero a la fuerza bruta en si.
Bien, una mujer que tenga sobre su espalda 90 libras entre barra y discos para hacer sentadillas, se somete a graves riesgos lumbares y de rodillas. Cuando pregunto del porque esta clase de sobrepeso, me responden con la ansiedad de que su deseo es lograr mas tamaño en las piernas y en los glúteos.
Otro factor muy importante de tomar en cuenta es saber si la persona se encuentra apta para la ejecución de este tipo de ejercicios. Una persona con problemas de espalda o columna o rodillas, se le imposibilitara el incluirle estos ejercicios dentro de su rutina. Ver video y ver opciones, pero siempre de la mano con un verdadero instructor o medico deportivo.
Siempre he mantenido esta lógica y hoy deseo compartirla con ustedes. Los músculos son tejido y las cargas con peso por si solas no pueden jamás, construir una hipertrofia (mas masa muscular). La nutrición deportiva es a la que le corresponde este papel principal, porque debido a la múltiple interacción de los nutrientes cuando se lleva una dieta bien equilibrada, pueden producir tejido nuevo.
Mi llamado de atención es para que cada persona que asiste a un centro de salud, denominado Gimnasio, haga hincapié que si esta recibiendo atención por un experto en entrenamiento. Muchos supuestos instructores bajan de internet rutinas y de forma irresponsable, casi obligan a la gente a entrenar, como si las rutinas fuesen estándar, contradiciendo uno de los mayores principios fisiológicos.
Mi persona se encuentra trabajando arduamente en una serie de Manuales Fitness, que dentro de dos o tres meses estarán en circulación a fin de quienes se encuentran trabajando en esta área, puedan tener las bases idóneas para poder llamarse instructores.
Con esto no deseo tratar de hacer ver mal a nadie, que se gana la vida honestamente brindando servicios como instructor, pero entre principios y valores, no debemos de permitir que nuestra gente sea utilizada como conejillo de india y llevarla aun grado de peligrosidad cuyas consecuencias muchas veces son irreversibles.
Le recuerdo que ante cualquier duda usted puede escribirme y con mucho gusto le responderé. Hasta la próxima y mis mejores deseos en sus metas personales.
La comida que usted come afecta la manera como la sangre fluye a través de su corazón y de sus arterias. Una dieta con un alto contenido en grasa puede causar una acumulación gradual llamada "placa" en sus arterias. Esa acumulación desacelera el flujo de la sangre y bloquea las pequeñas arterias. Si el bloqueo ocurre en una arteria que lleva sangre al músculo del corazón el músculo del corazón puede morir. Eso es un ataque al corazón. Si el bloqueo ocurre en una arteria que lleva sangre al músculo del cerebro, parte del cerebro puede morir. Eso es un derrame que también se conoce como un ataque cerebral. Una dieta apropiada mantiene sus arterias limpias y reduce el riesgo de problemas del corazón y de derrames. ¡Mantener su corazón saludable fijándose en lo que usted come no es tan difícil como parece!
Consejos para una dieta saludable para el corazón
·Coma menos; especialmente mantequilla, aceites de coco y de palma, grasas vegetales saturadas o hidrogenadas tales como Crisco, grasas animales en carnes y grasas en productos lácteos.
·Use rocío para cocinar que no se pegue de aceite vegetal en vez de aceites.
·Compre cortes de carnes magras; reduzca la porción de carne a tres onzas: el tamaño de
·una baraja de cartas.
·Coma más pescado, pollo sin piel y pavo.
·Ensaye a comer bocadillos con un contenido bajo en grasas y que han sido horneados en vez de freídos tales como roscas cubiertas con sal: "pretzels".
·Tome leche desnatada y compre queso, yogur y margarina con bajo contenido de grasa.
·Compre helado de fruta, leche congelada o yogur congelado con bajo contenido de grasa en vez de helado.
·Cómase una rosca tipo "bagel" o un panecillo inglés "muffin" en vez de un buñuelo "donuts" o un bizcocho.
·No se coma más de cuatro yemas de huevo a la semana; use las claras de los huevos o
·substitutos de huevos.
·Hornee, cocine al vapor o ase las comidas en vez de freírlas.
·Coma menos "comidas chatarra" como hamburguesas y frituras que tienen un contenido en grasa alto.
·Coma más frutas, verduras y carbohidratos como arroz, pasta,
·panes y granos.
·Tome bebidas que tengan pocas calorías tales como té sin azúcar o refrescos dietéticos.
¿Cuánto debo pesar?
Hable con su médico de familia para determinar su peso ideal puesto que cada persona es diferente. Si usted está pasado de peso las libras adicionales le ponen esfuerzo adicional a su corazón. El bajar de peso le ayudará a su corazón a mantenerse saludable. Si usted necesita bajar de peso, recuerde que perder tan solo 10% de su peso corporal reducirá sus riesgos de diabetes y enfermedad del corazón.
¿Por qué el ejercicio es bueno para mi corazón?
El ejercicio fortalece su corazón ayudándolo a bombear más sangre con cada latido. La sangre entonces libera más oxígeno a su cuerpo lo cual lo ayuda a funcionar más eficientemente. El ejercicio también puede disminuir la presión sanguínea, reducir su riesgo de un ataque al corazón y disminuir los niveles de LDL -"colesterol malo"- que taponan las arterias y pueden causar un ataque al corazón. Al mismo tiempo, el ejercicio aumenta los niveles de HDL -"colesterol bueno"- los cuales ayudan a proteger contra una enfermedad del corazón.
En combinación con una dieta saludable el ejercicio puede acelerar la pérdida de peso. El ejercicio también es la mejor manera de mantener el peso nuevo. El ejercicio regular también le ayuda a quemar calorías más rápidamente aun cuando usted está quieto.
¿Cuál es el mejor tipo de ejercicio para mi corazón?
El ejercicio aeróbico hace que usted respire más profundamente y hace que su corazón trabaje con más fuerza para bombear la sangre. El ejercicio aeróbico también aumenta la velocidad con que su corazón late lo que también quema calorías. Ejemplos de ejercicio aeróbico incluyen caminar, trotar, correr, nadar y montar en bicicleta.
Qué tanto ejercicio necesito?
En general, si usted no ha estado haciendo ejercicio, trate de entrenar hasta 30 minutos de 4 a 6 veces por semana. Su médico le puede hacer una recomendación diferente tomando como base su salud. Si usted no puede mantener una conversación mientras está haciendo ejercicio es posible que se esté esforzando más de la cuenta. Para prevenir lesiones es mejor alternar días de ejercicio con días de descanso.
¿Cómo puedo acomodar el ejercicio en mi horario si me queda poco tiempo libre?
Existen muchas maneras para acelerar la velocidad de su corazón durante su día regular. Tome las escaleras en vez del elevador. Camine durante su descanso para tomar café o durante su almuerzo. Camine al trabajo o parquee su automóvil al final del parqueadero de modo que tenga que caminar más. Camine a paso más acelerado. Haga sus quehaceres en la casa a un paso más rápido y con más frecuencia. Por ejemplo, aspire todos los días. Barra las hojas, empuje la máquina para cortar el pasto o haga otro tipo de trabajo en el jardín.
Actividad Física. Envejecimiento. Personas Mayores. Tercera Edad.
Introducción
Los beneficios que comportan para la salud la práctica de actividad física realizada de manera regular y los riesgos que conllevan los estilos de vida sedentarios, propios sobre todo de la tercera edad, han sido ampliamente establecidos en numerosos estudios epidemiológicos en los últimos años (Varo, Martínez y Martínez-González, 2003; Guayar et al., 2004). Sin embargo, el sedentarismo de nuestra sociedad se está convirtiendo en una amenaza constante para la salud pública (Varo y Martínez-González, 2006; Lancet, 2004; Varo, et. al., 2003), lo que está llevando a los profesionales procedentes del ámbito sanitario a adoptar medidas encauzadas a la promoción de la actividad física de la sociedad en general y las personas mayores en particular.
En los últimos años se ha producido un incremento en el número de personas mayores que realizan actividad física, aunque éste continua siendo escaso e insuficiente (Gonzalo y Pasarín, 2004). Asimismo, estamos asistiendo a un incremento notable en el número de personas mayores existentes en la sociedad y se estima que este aumento sea progresivo en los últimos años.
Según las conclusiones derivadas de la segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento (Madrid, 2002), para el año 2050 se estima que el colectivo de personas mayores se haya triplicado. Los poderes públicos tienen por tanto, la responsabilidad de velar por la salud de las personas mayores, con el objeto de que éstos puedan llevar a cabo su vida con plena autonomía (Merino, 2002).
Importancia de la actividad física en las personas mayores
La actividad física constituye junto con la alimentación los dos elementos claves que definen la esperanza de vida de las personas (Ramos, 2002). Actualmente, ningún grupo de la sociedad puede obtener más beneficios de la actividad física y la alimentación que el colectivo de las personas mayores (Drewnowki y Evans, 2001). Ambos factores poseen un papel vital en la promoción de la salud y prevención de enfermedades en las personas mayores.
Según diversos estudios (Lidsted, Tonstad y Kuzma 1991a; Linsted, Tonstad y Kuzma 1991b), existe una relación directa y positiva entre la realización de actividad física y aumento de la esperanza de vida.
La inactividad física constituye uno de los factores de riesgo más importantes que amenazan a la salud global de los seres humanos (Gonzalo y Pasarín, 2004; Erikssen, 2001). La presencia o ausencia de actividad física condiciona que la persona desarrolle su vida ligada a dos polos completamente opuestos: salud y enfermedad (Ramos, 2002). Por ello, el proceso de envejecimiento que se produce en el organismo de las personas puede verse acelerado o ralentizado en función de su nivel de actividad física (Varo, Martínez y Martínez-González, 2003).
Por tanto, la práctica de ejercicio físico no sólo repercute positivamente en la infancia o adolescencia (Delgado y Tercedor, 2002), sino que la tercera edad constituye también un período apropiado para alcanzar los beneficios que comporta su práctica (Alcántara y Romero, 2001; Marcos y Galiano, 2004; Mayán, 2004).
Objetivos de la práctica de actividad física en la tercera edad
El principal objetivo que tenemos que conseguir a la hora de prescribir un programa de entrenamiento cardiovascular en personas mayores es posibilitar que la persona sea capaz de llevar una vida cotidiana independiente y autónoma (Ramos, 2002). Debe estar orientado a evitar el envejecimiento y a que la persona pueda disfrutar de un estado de placer y bienestar corporal y mental, así como a conservar una situación de plena independencia y autonomía física y mental (Romero, 2002). Para que esto sea posible debemos proponer actividades recreativas, gratificantes, integradoras, de fácil comprensión y realización y centradas en sus intereses y necesidades (Merino, 2002; Pont, 2002), prestando especial cuidado a la intensidad, duración y frecuencia (Froelicher et al., 1999).
Beneficios de la actividad física en la tercera edad
La práctica de actividad física va acompañada de una serie de beneficios para el ser humano (Marcos y Galiano, 2004), siendo estos aún más evidentes en la tercera edad. Las investigaciones realizadas hasta ahora demuestran que la actividad física ayuda a las personas mayores a prevenir y mejorar enfermedades tales como obesidad (DiPietro, 1999), hipertensión.
Al mismo tiempo, el ejercicio físico protege contra la mortalidad intrahospitalaria en los pacientes ancianos con infarto de miocardio (Abete et al., 2001). Reduce el riesgo coronario (Talbot et al., 2002) y a padecer una trombosis vascular (Verissimo et al., 2001) o cáncer (Thune y Furberg, 2001).
Previene o retrasa la aparición de la diabetes tipo 2 en los adultos En un estudio publicado por la revista científica, se demostró que las mujeres sedentarias de 65 años que comenzaron un programa de ejercicio disminuyeron en un 48% el riesgo de muerte por cualquier causa durante el período de seguimiento del programa respecto a las que continuaron inactivas.
Además, el riesgo de enfermedad cardíaca se redujo entre las primeras en un 36%, y el de cáncer de un 51%. Laurin et al. (2001), observaron que la actividad física disminuyó las alteraciones cognitivas en mujeres mayores afectadas por el Alzheimer. A nivel del sistema osteoarticular, la práctica de actividad física aumenta la densidad mineral ósea en personas mayores (Marcos y De la Fuente, 2000; Lee, 1999), al tiempo que un entrenamiento de fuerza correctamente programado produce beneficio en personas con osteoartrosis (Sevick, 2000).
Los efectos del ejercicio físico sobre el sistema músculo-esquelético de las personas mayores se traducen principalmente en modificaciones de las fibras musculares, miofibrillas, vasos sanguíneos y tejido conjuntivo (Quinn, Haugk y Grabstein, 1995). Asimismo, la actividad física produce alteraciones en el sistema cardiovascular de los adultos, mejorando el VO2máx, el gasto cardíaco y la función sistólica, entre otros aspectos.
Respecto al sistema endocrino, el ejercicio físico produce alteraciones que repercuten en una mejora del bienestar de los mayores. Igualmente, a nivel económico la práctica de ejercicio físico en personas mayores mejora su estado de salud, lo que se traduce en una disminución de los gastos sanitarios (Stearns et al., 2001).
Medicare MCOs mantuvo e incluso mejoró el estado de salud de las personas mayores tras aplicar un programa basado en la forma física, lo que originó que estas personas acudieran en menor medida al médico; sobre todo aquellos que realizaban ejercicios intensos (Fody-Urias, Fillit y Hill, 2001). Pasear 120 minutos e incluso más cada día, reduce las visitas a urgencias y el número de ingresos hospitalarios en sujetos ancianos con problemas económicos (Perkins y Clark, 2001).
Por todo ello, la actividad física debería ser recomendada a las personas mayores como objetivo de política nacional de salud (Stearns et al., 2001).
El principal motivo que lleva a las personas mayores a realizar actividad física es el mantenimiento de la salud, por delante de la recreación (García, et al., 1996). Realizar actividad física a cualquier edad no sólo está justificado a nivel de salud (Delgado y Tercedor, 2002), sino también desde el punto de vista de la recreación (Pont, 2002).
Es por ello que, los factores que demuestran el porqué hacer actividad física se agrupan en dos vertientes que repercuten positivamente en un mejor bienestar psíquico (Pont, 2002). Todo ello nos lleva a mejorar la calidad de vida (Meléndez, 2000). La primera de ellas alude al bienestar físico y salud y engloba aspectos referentes a la prevención, mantenimiento y rehabilitación en personas mayores. Su objetivo es básicamente utilitario, orientado a la mejora y mantenimiento de la salud. La segunda vertiente muestra aspectos lúdicos sociales y afectivos y recoge aspectos recreativos. Su finalidad es recreativa.
Cada actividad llevará implícito un objetivo principal, pudiendo ir acompañada al mismo tiempo y de forma paralela de un objetivo secundario (Pont, 2002).
La actividad física orientada a la prevención ayuda a prevenir problemas y deficiencias a nivel físico y psíquico. Para ello debe realizarse de forma periódica y adaptada a las características personales y posibilidades de cada persona, teniendo presentes los factores de riesgos que lleva implícitos el proceso de envejecimiento (Pont, 2002). Cuanto más temprano sea su comienzo mayores serán los beneficios preventivos en la tercera edad (Pont, 2002). La actividad física enfocada al mantenimiento de las capacidades físicas y psíquicas debe reunir unas características similares a la prevención (Pont, 2002).
Nuestro objetivo es que la persona envejezca de la mejor manera y en las mejores condiciones posibles. La rehabilitación, un tema cada vez más significativo en la tercera edad, trata de dar solución a problemas físicos, lesiones o procesos degenerativos característicos de la edad. Es por tanto, sumamente importante adecuar la actividad al tipo de dolencia o problema físico.
La actividad física con un fin recreativo y lúdico constituye una actividad gratificante y placentera para este colectivo (Pont, 2002). Deben llevarse a cabo actividades con la intención de ocupar el tiempo libre de las personas mayores; actividades en ausencia de reglamentaciones, con la intención de divertirse y pasarlo bien.
Conclusiones
La actividad física y la nutrición son dos piezas claves que determinan el estado de salud de las personas mayores. Ningún grupo de la sociedad puede obtener mejores beneficios de ambas piezas que el colectivo de las personas mayores. Pero la práctica de actividad física no debe iniciarse en la última etapa de la vida, sino que ésta debe ser una tarea presente en la sociedad desde su infancia. Existe una relación directa entre la evolución del envejecimiento y la inactividad. A pesar de ello, la inactividad física en la tercera edad es una realidad evidente en nuestra sociedad actual, aunque cada vez el mayor el número de personas mayores hacen uso de ello. Debemos por tanto, aconsejar y concienciar a los mayores sobre los efectos favorables del ejercicio en todos sus aspectos. Está demostrado que el ejercicio físico realizado de manera periódica repercute positivamente sobre la calidad de vida de las personas mayores, previniendo diferentes patologías propias de esta edad.
Por todo ello, la práctica de actividad física debería estar aconsejada desde la perspectiva de la salud pública. Quizás las "modas" imperantes en nuestra sociedad presente seas determinantes. Pero no podemos olvidar que las instituciones dirigentes de la sociedad y poderes públicos deben ser los responsables directos de cuidar de la salud de las personas mayores y fomentar la actividad física. Desde estos organismos se debe ofertar programas encaminados a mejorar la calidad de vida, lo se traducirá en una mayor longevidad, permitiendo así que este colectivo de la sociedad pueda disfrutar de una vida activa con plena autonomía funcional, esto es, de una vejez saludable. Sólo de esta manera podremos prevenir e incluso mejorar la mayor parte de las alteraciones que acompañan el envejecimiento.
Podemos ser tentados a abandonar la alimentación sana en vacaciones. Aunque a veces nos esforcemos para no perder los buenos hábitos, es fácil olvidarlos y comprar un cono de helado aquí y allá. Sin embargo, hay maneras de vigilar lo que comemos en vacaciones.
Es el momento de cargarte de vitaminas, minerales y beta carotenos, de alimentos que te hidraten, te nutran, cuiden tu línea y hasta te proporcionen un bronceado más bonito.
Es más fácil en esta época de vacaciones consumir menos calorías o comidas livianas, que en otras estaciones no tan calurosas.
Si eliges entonces hacer un viaje en vacaciones, conduciendo tú mismo a tu destino, la búsqueda de alimentos sanos puede ser un poco más complicada. En vez de simplemente confiar en los alimentos grasientos que encuentras en tu camino, ya sea comida rápida u otro para tu nutrición, puedes optar por llevar tú algunos alimentos nutritivos en una conservadora o en algún otro recipiente fresco.
Frutas y verduras, galletas de avena,ensalada de pasta o arroz con atún, yogur y demás lácteos, y emparedados o pequeños sandwiches, son excelentes opciones para tener contigo en el camino. “El verano nos ofrece una gran selección de alimentos, entre ellos, deliciosas, ligeras y refrescantes frutas: sandía, melón, nectarina, fresas, ciruelas, melocotones, etc. Verduras súper sabrosas: tomates, elote dulce, pimientos, pepinos, judías verdes, aguacate, etc. En cuanto a carnes y pescados: Atún, sardinas, calamar, cola de camarón, conchas, langosta, cordero, etc.”.
Si te hospedas en un hotel, un buen consejo es no prestarle atención al mini bar, ya que puede resultar una verdadera tentación. Si tu hotel ofrece un desayuno puedes escoger frutas, cereales, y proteínas.
Si tu habitación tiene una cocina o microondas, también puedes considerar llevar tu propio alimento sano contigo.
Si eliges comer simplemente fuera, hazlo solamente cuando tengas hambre y en forma equilibrada. Los restaurantes sirven generalmente grandes porciones, asegúrate de comer sólo lo que necesites y no abuses en la cantidad.
También recuerda que si consideras que 4 comidas al día te resulta poco, puedes consumir pequeñas porciones de otro alimento como colación, ya que si gastas mucha energía, necesitarás el alimento y además, eso ayudará a que llegues a la próxima comida con menos hambre y comas lo que realmente necesitas.
Por eso, recuerda no saltearte ninguna comida, pero pone menos dedicación a la cena ya que tu cuerpo necesita descansar y no hacer la digestión mientras duerme, además, quema algunas calorías en un proceso mucho más lento.
Aunque puede sonar difícil, el alimentarte en forma saludable en vacaciones no es un gran sacrificio. Todo lo que necesitas es una pequeña potencia de voluntad, y dejar pasar aquellos alimentos, que sabes no son buenos para ti, sin dejar de comer aquello que realmente te gusta, pero sin hacer un hábito de éste.
De esta manera, gozarás de una alimentación sana y de un estilo de vida saludable, dondequiera que vayas. Porque además, puedes disfrutar de una dieta balanceada durante todo el año, con los alimentos que tú ya conoces, que hacen bien a tu cuerpo.
¿Cuál es el elemento esencial para una dieta sana en verano?
El agua. Las necesidades diarias de agua son 3,2 litros para los hombres y 2,3 litros para las mujeres, siempre que no existan otros factores que afecten las pérdidas acuosas como fiebre, vómitos, diarrea o sudoración intensa. El agua lo perdemos en forma de orina, heces, sudor y respiración.
No debemos beber sólo cuando estamos sedientos, sino que es aconsejable beber 1,5 o 2 litros diarios de agua, equivalentes a ocho vasos de agua de mineralización débil cada día. La ingesta de agua previene también la formación de cálculos renales y facilita la eliminación de sustancias por vía renal. De hecho, los hipertensos deben evitar las aguas muy salinas, mientras que las aguas alcalinas están contraindicadas en pacientes con litiasis renal.
Pero ¿son todas las aguas iguales? No, por ejemplo, las aguas minerales tienen en su composición más minerales que las de manantial. Por otra parte, en España ha aumentado mucho el consumo de agua envasada, aunque el consumo es muy inferior a otros países de la Unión Europea. De todas maneras la moda de ir a todas partes con la botellita de agua mineral ha traspasado fronteras, y no sólo las actrices de moda la siguen.
En verano, debemos beber más líquido, no sólo como agua sino también mediante el consumo de zumos, granizados, horchatas, café con hielo, gazpacho.
Precisamente el otro componente importante de la dieta para el verano, es la ingesta abundante de frutas y verduras. El licopeno está presente en el tomate por lo que no debemos olvidar añadirlo en la ensalada y también es conveniente ingerir naranjas, limones, albaricoques, cerezas, melocotones, melón de pulpa naranja y sandía (son también muy ricos en vitamina C).
El cabello debe ser cuidado de manera especial en verano, ya que las agresiones son múltiples: sol, cloro de la piscina, sal, viento... sin olvidar el aire acondicionado que reseca nuestra piel y pelo.
¿Qué consejos debemos seguir para cuidar nuestro pelo en verano?
1-Utilizar un champú suave de uso frecuente. Se pueden combinar champús especiales para después del sol o after-sun con efecto anti-sal y anti-cloro con champús fisiológicos que no dañan el pelo (al no contener tensioactivos no producen espuma, se debe usar poca cantidad).
2-Aclarar el pelo con agua corriente abundante siempre que se salga del mar o de la piscina y tras el lavado.
3-Es conveniente el uso de acondicionadores y bálsamos tras el lavado del cabello, que se deben aplicar sobre todo en las puntas. No precisan aclarado ni dejan residuo graso.
4-Tratar con cuidado el pelo cuando está húmedo pues es más frágil, por lo que es mejor peinarlo después de haber retirado los restos de humedad con una toalla. Lo mejor son los peines de púas anchas o cepillos de cerda natural.
5-Aplicarse una mascarilla nutriente o reparadora una vez por semana.
6-Sanear las puntas y mantener el corte antes de las vacaciones.
7-Aplicar un fotoprotector capilar con factor de protección alto; existen fórmulas en espuma, fluido o aceite que contienen agentes hidratantes. También ayuda, por supuesto, llevarlo recogido y/o usar pañuelos o gorros.
8-Olvidarse del secador lo más posible, ya que el calor añade una nueva agresión.
9-El cobre de las piscinas puede dar un color verde al pelo. Entre los factores predisponentes se incluye el daño previo del folículo piloso, el contacto frecuente con el agua clorada y el uso de champús alcalinos (hay que evitarlos al igual que el jabón Lagarto). Se puede tratar con aceite vegetal caliente, peróxido de hidrógeno o champús de penicilamina, pero lo mejor es consultar al dermatólogo.